miércoles, 22 de junio de 2022

ACTO 28

(El libro. El tiempo. Peticiones pendientes. WhatsApp. LaDoña. Los tejuelos. La pistola. El libro. El usuario. La impresora. Tedio. El teléfono. El baño. Calor. El estómago. Hola. Hasta luego. WhatsApp. Peticiones pendientes. Google. Sí, claro. La pistola. El usuario mudo. La puerta. La cabeza. Ese pensamiento. Bien. WhatsApp. El libro. La nada. Voces. La angustia. LaDoña. Y si. El hambre. El paseo. Él. Peticiones pendientes. Adiós. El baño. Google. El tedio. El silencio. La pistola. WhatsApp. El hambre. La moto. Los pájaros. El grito. Los niños. Peticiones pendientes. La sed. El sopor. El coche. El móvil...)

viernes, 10 de junio de 2022

ACTO 27

(Inesperado viernes de trabajo en la manicoblioteca. Una ola de calor sofocante destroza las almas más resistentes. Antes, otra escena de paraguas andante sobre férvido puente. Ahora, dulce espera de la liberación findesemanil con ayuda de ELTOCHO)

SEÑORA C: (consigo misma) El espíritu pynchoniano se ha apoderado de mí. De repente solo sé pensar y escribir de forma fragmentada y loca. Imágenes cotidianas, poéticas, macabras, sexuales, decadentes. Palabras inventadas. Surrealismos. Toda una frenética mezcla de sinsentidos. Y lo peor es que quiero más. 

ELTOCHO: Soy tu droga. Por eso me llevas a todas partes sin que te frene mi tochosidad. Esto ya no tiene remedio. Empápate de todo mi gafapastismo sin pudor. ¡Sé posmoderna! 

SEÑORA C: ¿Pero hay algo más posmoderno que hablar con un libro?

(De fondo, ese terrible sonido de perro apaleado que resuena en las entrañas de la manicoblioteca. La voz lánguida de un padre en la lejanía. Ruido de solitarias teclas. Cae la tarde. La Señora C. es un poco más posmoderna)

martes, 7 de junio de 2022

ACTO 26

(Las notas SIGUEN SIN SALIR. El Señor S. empieza a sospechar que la inusual tardanza por parte de EL MINISTERIO en publicar la lista de quienes han superado el proceso selectivo —cuyo examen práctico, extremadamente agobiante, solo puede describirse como una tortura despiadada— se debe a que EL MINISTERIO forma parte de PISCES (Psychological Intelligence Eschemes for Expediting Surrender) y que la tardanza es una estrategia psicológica de desgaste. Hay un complot, una conspiración. Pero ¿con qué propósito? ¿Cuál es el objetivo? Aunque también es posible, reflexiona el Señor S., que las organizaciones no tengan intenciones malignas, que su maldad sea aún más maligna que unas oscuras intenciones, que su maldad sea inherente a su funcionamiento en tanto que organización, una maldad sistémica, inintencional, sin propósito... El Señor S. desvaría, como pueden apreciar. No le extrañaría que en el cielo apareciera la palabra SURRENDER, escrita/dibujada —el Señor S. no ha sido capaz de decidirse por escribir el verbo escribir o dibujar y ha puesto los dos; la barra denota una disyunción inclusiva (perdón por este largo e innecesario inciso)— con nubes gigantescas. Son las diez y media de la mañana de un soleado día de junio y en la cabeza del Señor S. EL MINISTERIO se ha convertido en una entidad sádica y perversa que disfruta torturando psicológicamente a unos ansiosos opositores que actualizan con frecuencia maníaca su página web)

viernes, 3 de junio de 2022

ACTO 25

(El Señor S. espera. Las notas no salen. Se levanta del sofá y va a la cocina a por empanada de atún. Come un trozo. Se sienta otra vez en el sofá. Espera. Vuelve a levantarse a por más empanada y luego vuelve a sentarse. Las notas siguen sin salir. Se levanta otra vez y va a por todavía más empanada de atún. Se acaba la empanada, lógicamente. Se hace un café. Fuma un cigarro. Se pregunta si acaso tiene un configuración neuronal defectuosa)

VOZ CRÍTICA: ¿Por qué eres tan nervioso, chico? 

jueves, 2 de junio de 2022

ACTO 24

(La manicoblioteca. Otra tarde absurda más de la vida de la Señora C.)

VOZ DE LA RAZÓN: Hoy vamos a aprovechar la tarde estudiando y leyendo otro trocito más de la obra minimalista de Pynchon. 

VOZ DEL PAÍS DE LA PIRULETA: No, mejor vamos a pasarnos toda la tarde haciéndole fotos a marcapáginas bonitos y a ponerles filtros para subirlas a Instagram y creernos guais. 

viernes, 27 de mayo de 2022

ACTO 23

SEÑOR S: Pensaba en el libro clásico de Calvino sobre los clásicos. No se leen por respeto o deber, dice, sino solo por amor. Claro que no siempre se obtiene un placer fácil ni inmediato de ciertos libros. Nadie que haya leído La broma infinita, por poner un ejemplo al azar, ha experimentado un goce continuo en todas y cada una de sus densas páginas, en sus morosas y ultradetalladas descripciones que se alargan más que una semana sin pan (cuando parece que ya ha agotado todo lo que puede decirse, el bueno de David Foster Wallace sigue y sigue, y el lector puede aceptar el desafío o no, decidir seguirle o abandonar el libro). Hay textos difíciles que exigen esfuerzo. Pero si ese esfuerzo no se ve recompensado de alguna forma, ¿por qué leerlo? El esfuerzo, a veces, no solo impide el placer de la lectura, sino que es la condición de posibilidad misma de ese tipo de placer. Quizá la palabra más adecuada no sea placer. 

(Pausa)

SEÑOR S: Desde luego, no digo que haya que leer un libro solo si nos da gustirrinín de buenas a primeras.

(Otra pausa)

SEÑOR S: En cualquier caso, no hay un solo motivo para leer. Pero no se le hace ningún favor a los clásicos situándolos en un pedestal y amedrentando a sus posibles lectores. A eso me refiero con que hay que perderles el respeto.

(Llega la Señora C.)

SEÑORA C: ¿Con que lo sacaste de Calvino? Ah pillín, copiando...

SEÑOR S: Yo no tengo ideas propias en la cabeza, solo citas.

ACTO 22

Titúlase "De los motivos que llevan a la lectura" 

(La Señora C., en vez de aligerarse en los preparativos para irse a trabajar, rereflexiona las reflexiones del Señor S. Sabe que va a llegar tarde pero le da igual)

SEÑORA C: Leer no tiene por qué ser un placer. Puede ser un deber. Puede empezar siendo un deber y convertirse en placer. Puede a veces ser un placer y otras un deber. Porque debo leer x cosa para aprender y no me tiene por qué resultar placentero. Hay quien lee por fardar. Pero voy más allá. Para mí siempre ha sido, lejos del placer o el deber, una necesidad, una forma de escape ante mi intolerancia a la realidad. 

(Piensa en Pynchon. Lo lee por mera curiosidad, que no por placer. Quizás en alguna de sus 1160 páginas sienta algo parecido al placer, nunca se sabe. También lo lee por amor. Le encanta explorar los mundos del Señor S. Escribe todo esto en el WC. Piensa que debe empezar a ofrecer estos detalles obscenos e innecesarios al lector para ir entrando en materia de lo que serán sus próximas lecturas postmodernas. Qué puede haber más postmoderno que unir el amar y el defecar en un mismo párrafo)

LADOÑA: Si vas a leerte eso ya no estudias.

SEÑORA C: (levantando una ceja, al menos en la ficción, porque en la realidad nunca ha sabido hacerlo) No creas. Seguramente estudie como recompensa por un rato de esta lectura, aunque hasta ahora haya venido siendo al revés.

(Diez de la mañana en la manicoblioteca. La Señora C. lee su exiguo libro nuevo. Todos se sorprenden y hacen algún comentario. Debe quedar muy glamouroso leer un libro de tales dimensiones. Así que a la Señora C. se le ocurre otro motivo lectura: la glamourosidad. Sí. Definitivamente, leer un libro de más de 500 páginas debe quedar la mar de glamouroso. Al menos una especie de glamour intelectual, esa altanería literaria del que mira por encima del hombro al pobre insustancial que lee alguna obra de menos de doscientas páginas)

TODOPODEROSO: ¿Ya te han engañado para leer a ese autor?

(El engaño. Otro motivo)

VOZ LÍRICA POSMODERNA:

El día está...

¡Más frío que los pelos del culo de un oso polar!

jueves, 26 de mayo de 2022

ACTO 21

(La Señora C. ha metido en casa unos seis libros más entre desinteresadas donaciones y espontáneas compras. Le ha cogido el gusto a pintarrajear los pasajes que le gustan y ya no ve tan mal la delirante acumulación libresca del Señor S. Estaba deseando escribir la palabra"delirante", favorita de este último)

SEÑOR S: ¿Pero no decías que no podíamos acumular tantos libros?

SEÑORA C: (encogiéndose de hombros) Siempre nos quedarán las columnas librescas.

(La Señora C. ya no está tan suspirosa. Tiene nuevos desafíos por delante, aunque no sabe cuál más intrépido, si prepararse ese próximo examen del notanpueblín o leerse entero El arcoiris de gravedad. Porque, siendo honestos, a la buena y claustrofóbica señora le gusta salir constantemente de su zona de confort, ya sea con la posibilidad de nuevos destinos o libros que jamás habría imaginado que leería. For standing still means death, and life is moving on)

miércoles, 25 de mayo de 2022

ACTO 20

(Son las diez de la mañana. El bostezante Señor S. abandona la alcoba y va a la cocina a preparar su cafetera. Tararea mentalmente el verso de una canción de Astrud: hay demasiada cafeína en tu torrente sanguíneo. Se sienta, como viene siendo habitual a lo largo de esta obra, en el sofá. Se oye a los siempremolestos vecinos. La irritante voz aguda de Doñavociferante, uno de los sonidos más molestos del universo, atraviesa las paredes y desquicia al nosiemprementalmenteequilibrado Señor S.)

SEÑOR S (voz grave y solemne): La mejor clase de vecinos son aquellos cuya existencia misma es dudosa. (Resignado) Desafortunadamente, esta clase escasea.

(Fin de esta breve escena. Se cierra el telón. El Señor S. espera con ansia la llegada del mamotreto posmoderno por antonomasia, El arco iris de gravedad, la temida y reverenciada y legendaria novela megamastodóntica de Pynchon que la amante de los clásicos catellanos Señora C. ha tenido a bien comprar. La summa pynchonesca)

(Escena post scriptum)

SEÑOR S (voz de discursear): Sea como fuere, leer es un placer y no un deber. Por tanto, no hay que respetar los clásicos, sean castellanos o posmodernos, sino disfrutarlos. O no leerlos. Pero no entronizarlos ni sacralizarlos. (Pedantesco). Porque la esfera de lo sagrado se caracteriza por estar separada del uso. Nada, pues, más pernicioso para los libros y la lectura que el respeto reverencial. ¡El respeto es el enemigo del gozo lector!

(Post post scriptum. Va a ducharse. Pone música en el móvil. Algoritmos hideputas le cuelan anuncios sobre la caída del cabello entre canción de Battiato y canción de Battiato. Se da las dos champonadas de rigor. Vuelve de la ducha con una frase en la cabeza que se apresura a transcribir antes de que se esfume de su memoria)

SEÑOR S: Digamos que la estructura misma de la novela entró a lo largo del siglo XX en un estado de delirio.

(Le chifla la palabra delirio)

martes, 24 de mayo de 2022

ACTO 19

(Diez de la mañana en la manicoblioteca. La Señora C. lee a don Benito Pérez Galdós. Antaño docta muchacha y ávida lectora, gustaba de deleitarse con los clásicos, que devoraba con fruición, pasión hogaño olvidada en pro de fruslerías tecnológicas que le aletargan el entendimiento. No obstante, no sabiendo do hallar consuelo a sus congojas más íntimas, ha retomado viejas costumbres, aún insuficientes a su modo de ver)

VOZ CRÍTICA: ¿Dónde ha quedado tu natural pundonor que ahora se torna en obsesión con el rico yantar y el yacer con ese joven de tan buen ver? Ese filósofo de tanta trastienda te tiene sorbido el seso y te aparta de la rectitud de la vida.

SEÑORA C (orgullosa): Hasta mis voces internas háblanme ya con prestancia antañosa. Con cuán ligera prontitud absorbo toda la sapiencia de don Benito, don Miguel... ¡A la hoguera las modernidades! Loados sean por siempre los clásicos castellanos, a los que nunca debí abandonar.

(Diez y veinte de la mañana. La Señora C. piensa en las horas que le quedan por delante y se le vienen a la cabeza multitud de sinónimos: abulia, apatía, desidia, hastío, accedía, tedium vitae...)

(Diez y media de la mañana. No ocurre ni ocurrirá nada relevante. Se cierra el telón. Se escuchan bostezos)

VOZ LÍRICA:

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada!
Grito ¡Nada!, y el eco dice ¡Todo!
Ahora sé que la nada lo era todo.
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

lunes, 23 de mayo de 2022

ACTO 18

(Diez y media de la mañana. Día nublado y fresquito. El Señor S. pierde el tiempo miserablemente. Ni siquiera aprovecha sus días tranquilos de ociosidad forzosa para leer. Lee un rato, pero en seguida se cansa)

SEÑOR S: Hace bien poco encomiaba a los espíritus perezosos, a los que viven felizmente sumidos en el eterno letargo de esas tardes que parecen no acabar nunca. Loaba la superioridad de la vida contemplativa, su gloriosa improductividad, mas hoy, cual monje medieval atacado por el demonio de la acedia...

(Piensa en lo que tiene que hacer: ducharse, bajar la basura, hacer la compra. Dentro de un rato. Primero escribir este fragmento. Sigue escribiendo, con una retórica deliberadamente ampulosa y arcaizante)

SEÑOR S: Me hallo sumido, no el gozo inefable sino en una vaga inquietud.

(Se levanta. Pasea por el salón. Vuelve al sofá. Coge su portátil)

SEÑOR S (citando, en un arranque de pesimismo salvaje, el Eclesiastés): ¡Todas las cosas dan fastidio!

SEÑORA C (aparte): ¿Qué le ocurre al otrora alegre y despreocupado Señor S.? ¿Por qué cita la Biblia y no alguna posmodernez?

(El Señor S. mira por la ventana. Tejados, antenas, algunos pájaros. El día se torna soleado)

SEÑOR S: Bueno, en marcha. ¡La acción disipará el ánimo acidioso!

ACTO 34 o Angustia cósmica (¡Disyunción inclusiva!)

(Vuelven a la Señora C. esas desasosegantes sensaciones que en pleno 2023 ha tenido a bien embutir en el pequeño sintagma nominal "angu...